Trastornos de la próstata

Sr.Wallace Bowles

Investigador australiano que supo sobre los beneficios de la postura en cuclillas en 1984, a los 52 años.

Fue piloto de caza en la Real Fuerza Aérea Australiana y después jefe piloto comercial, y en 1984 trabajó para la Autoridad de Aviación Australiana como investigador de accidentes aéreos.

Aunque no tenía estudios médicos, su intensa curiosidad lo llevó a sumergirse en el estudio de la anatomía humana, para poder entender por qué ponerse en cuclillas para realizar las funciones corporales es mucho más efectivo. También sospechaba que el uso habitual de los inodoros de asiento fuera responsable de ciertas enfermedades que sólo se encuentran en los países occidentalizados.

Como hombre de cincuenta años, el Sr. Bowles tenía curiosidad natural sobre una posible conexión con los trastornos de la próstata. Le intrigaban evidencias tales como las siguientes:

Los afroamericanos tienen el mayor riesgo de cáncer de próstata en el mundo … Y no obstante los altos niveles entre los afroamericanos, el cáncer de próstata es muy raro en África.

Del periódico USA Today, enero 5, 2000

….las tasas de incidencia clínica de cáncer de próstata en los hombres occidentales son de 30 a 50 veces mayores que para los hombres asiáticos.

De Cáncer.gov

Las diferencias existentes entre los hombres afroamericanos, que representan el grupo con mayor incidencia de la enfermedad, y los hombres chinos que viven en Asia, entre quienes la incidencia de cáncer de próstata es de las más bajas del mundo, es de 200 veces.

Los estudios migratorios revelan que los movimientos de personas de áreas de bajo riesgo a áreas de riesgo alto están asociados con un incremento en la incidencia de cáncer de próstata entre los inmigrantes. En un estudio, dentro de una generación, el incremento en la incidencia en inmigrantes japoneses fue de 4 a 9 veces comparado con la incidencia de cáncer de próstata en Japón.

De emedicine.com

En su revisión de la información médica, El Sr. Bowles encontró la explicación usual de la baja incidencia de cáncer de próstata en el mundo en desarrollo: una dieta baja en grasas y alta en fibra. Tuvo sus dudas sobre esta teoría, y un reciente e importante estudio las confirmó:

Una dieta baja en grasas y alta en fibra, con muchas frutas y verduras no tiene impacto en los niveles de PSA en hombres durante un período de cuatro años, y no afecta la incidencia de cáncer de próstata, según un estudio realizado por investigadores del Centro de Cáncer Memorial Sloan-Kettering, el Instituto Nacional de Cáncer, y siete otros centros.

Sociedad norteamericana de oncología clínica – Agosto 30, 2002 // [http://www.prostatecancer.on.ca/WNew/nov2002_03.html]

El Sr. Bowles eligió un acercamiento por completo diferente al problema. Sospechó que el extraño comportamiento de la próstata era causado por un colapso en el sistema de comunicación y control del cuerpo. La próstata y la vejiga son controladas por el nervio pudendo, que emerge del sacro, cerca de la base de la espina, y corre por el perineo. Los daños a este nervio pueden debilitar las señales del cerebro desde y hacia la próstata y volver disfuncional la glándula.

En las mujeres, el nervio pudendo suele dañarse cuando dan a luz, lo cual produce incontinencia de vejiga temporal o permanente. Las lesiones del nervio pélvico muchas veces son causadas por partos asistidos (fórceps, extractores por vacío, etc.) y por el esfuerzo de superar la antinatural postura occidental al dar a luz. (Hay más detalles en la sección Embarazo y parto.)

Pero dar a luz no es la única forma en que se daña el nervio pudendo. También les sucede a las mujeres que nunca han tenido hijos, así como a los hombres. El Sr. Bowles lanzó la teoría de que el mismo estiramiento del piso pélvico causado por dar a luz en la postura recostada podría también resultar de evacuar en la posición sentada. Evacuar no es tan estresante como dar a luz, pero se repite a diario.

El piso pélvico es una hamaca de músculos que soportan la vejiga, los intestinos y (en las mujeres) el útero. El nervio pudendo viaja de la medula espinal hacia la vejiga y la próstata por el piso pélvico. En un inodoro convencional, el piso pélvico se queda sin sustento y es empujado con fuerza hacia bajo durante la evacuación.

La práctica de aguantar la respiración y empujar con el diafragma se considera “normal” en las sociedades occidentales, pero ningún otro animal emplea esta “maniobra Valsalva”. Como todos los primates, el hombre fue diseñado para emplear la postura en cuclillas, que vacía el colon sin ejercer presión sobre el piso pélvico.

En lugar de empujar hacia bajo con el diafragma, la postura en cuclillas empuja hacia arriba con los muslos. El peso del torso comprime el colon, por lo que no se requiere hacer esfuerzo. Estar en cuclillas también relaja el músculo puborrectal para enderezar el recto. Este es el método empleado por más de dos terceras partes de la humanidad.

¿Cómo daña al nervio pudendo la evacuación sentada?

El nervio pasa a través del piso y se estira cada vez que se emplea la maniobra Valsalva. Los nervios no son elásticos y no se pueden estirar mucho sin dañarse. Un estiramiento de 12% destruye un nervio.

Con el paso de los años, la hamaca pélvica se hunde más y más por el hecho de ser empujada hacia bajo varias veces al día. Finalmente, el nervio pudendo se estira más allá de su capacidad. Pierde la capacidad de transmitir señales del cerebro y también de suministrar energía eléctrica al área pélvica.

Todas las glándulas del cuerpo requieren retroalimentación constante desde el cerebro para mantener su funcionamiento normal. El daño al nervio pudendo aísla a la próstata de la inteligencia que gobierna al cuerpo. La próstata “pierde la mente”, como descubren millones de hombres al año para su consternación.

La disfunción prostática puede ocurrir en tres diferentes formas

1. Crecimiento

Sin saber que estrangula la uretra, la próstata puede crecer de su tamaño normal de una nuez hasta el tamaño de una naranja, o incluso más. Más de la mitad de los hombres en Estados Unidos entre las edades de 60 y 70, y hasta el 90% de los de edades entre 70 y 90 tienen síntomas de BPH [crecimiento de la próstata] según el Instituto Nacional del Cáncer.

2. Cáncer

Las células hiperactivas muchas veces mutan y se vuelven malignas. Cada día en Estados Unidos más de 100 hombres mueren de cáncer de próstata. Anualmente, los médicos diagnostican 184,500 casos nuevos, y los costos de tratamiento se acercan a los cinco mil millones de dólares (de acuerdo con emedicine.com.)

3. Prostatitis

“El 11% de los hombres norteamericanos tiene síntomas de dolor de prostatitis, y aproximadamente el 95% de a quienes se diagnosticó prostatitis crónica no muestran evidencia de infección bacterial o de células inflamatorias en el fluido prostático … El dolor perineal crónico puede ser causado por entrampamiento del nervio pudendo (PNE).”

Entrampamiento

El término “entrampamiento” se refiere a diversos tipos de daño, que incluyen el estiramiento del nervio pudendo. La explicación anterior puede también aplicarse a la cistitis –otro trastorno pélvico que, en muchos casos, parece no tener causa discernible.

El daño ocurre gradual y acumulativamente y puede tomar muchos años para manifestarse, y esta es una de las razones por las cuales no se detecta. Otra razón es el aislamiento cultural; los inodoros de asiento se consideran “normales y naturales” y por tanto “práctica encima de toda sospecha”.

Para probar su teoría, el Sr. Bowles diseñó y fabricó un dispositivo para ponerse en cuclillas, y alentó a miles de sus connacionales australianos a adoptar la postura natural para evacuar. Este es un resumen de los resultados:

Un estudio informal en curso indica que, suponiendo que el crecimiento prostático no haya progresado demasiado, gradualmente los síntomas se revierten cuando los hombres abandonan la evacuación sentada y lo hacen en cuclillas. El estudio indica que usualmente la mejoría ocurre en tres meses, y que unos seis meses después de haber realizado el cambio de postura, la mayoría de los hombres (incluso de setenta años) recuperan funciones prostáticas normales. 

El Sr. Bowles concluyó que los nervios dañados se recuperan con el tiempo si se elimina la causa de la lesión. Muchos de los entrevistados también reportaron reducciones significativas en sus niveles de PSA (antígeno prostático específico) después de cambiarse a la postura en cuclillas.

Wallace Bowles no inventó el concepto de “lesión del nervio por estiramiento del piso pélvico”, sino que simplemente se dio cuenta de que esta lesión auto inflingida se ha institucionalizado por el hábito universal de sentarse para evacuar, y concluyó que el trono de porcelana es el más probable culpable de la misteriosa epidemia de trastornos pélvicos (en hombres y mujeres) que asuela al mundo occidental.

Este “¡eureka!” de un investigador de accidentes aéreos retirado podría algún día ser reconocido como uno de los más importantes descubrimientos de la historia de la medicina.

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