Antecedentes Históricos

El hombre, siempre ha utilizado la posición “en cuclillas” para la evacuación. Los bebés de todas las culturas adoptan instintivamente esta postura para hacer sus necesidades . Aunque pueda parecer extraño para alguien que ha pasado toda su vida privado de tal experiencia , esta es la postura utilizada por el cuerpo humano originariamente para realizar sus necesidades.

Esta es la forma en la que nuestros antepasados realizaban sus funciones corporales hasta mediados del Siglo XIX. Antes de eso, los inodoros en forma de silla solamente habían sido empleados por la realeza y por los discapacitados. Pero con el advenimiento de las cañerías dentro de las casas en los años 1800 se inventó el inodoro en forma de trono, para dar a la gente ordinaria la misma “dignidad” antes reservada para los reyes. Ni el fontanero ni el constructor de muebles que lo diseñaron sabían algo acerca de la fisiología humana, y creyeron sinceramente que estaban mejorando la vida de la gente.

El nuevo artefacto simbolizaba el “progreso” y la “creatividad” de la civilización occidental, y mostraba que el hombre podía “mejorar” la naturaleza y trascender las prácticas culturales primitivas que observaban los pobres e “ignorantes” nativos de las colonias. El “peso del hombre blanco” tipificaba la condescendiente actitud victoriana acerca de las demás razas y culturas.

La industria británica de la fontanería rápidamente instaló cañerías dentro de las casas e inodoros en todo el país. Los grandes beneficios de higiene hicieron que la gente dejara pasar un grave error ergonómico: La posición sentada dificulta e impide completar la eliminación, y obliga a ejercer presión.

Quienes no dejaron de advertir estas desventajas tuvieron que quedarse callados porque esos asuntos no se podían mencionar. Más aún, ¿cómo podían criticar la forma de “hacer sus necesidades” de la Reina Victoria misma? (El inodoro de ella era dorado, como correspondía a la “Emperatriz de la India”.)

Así, como en la fábula del emperador desnudo, el inodoro se aceptó tácitamente. Fue una aceptación reticente, como evidenció la popularidad de los “bancos para estar en cuclillas” que vendía la famosa tienda Harrods de Londres. Como se muestra en la figura, esos bancos simplemente elevaban los pies, en un burdo intento de imitar la postura en cuclillas.

El resto de Europa occidental, y también Australia y Norteamérica, no quisieron aparecer menos civilizados que Gran Bretaña, cuyo vasto imperio en esa época la convertía en el país más poderoso de la Tierra. De esta forma, en unas pocas décadas, la mayor parte del mundo industrializado había ya adoptado “El nuevo trono del emperador”.

Hace 150 años nadie pudo predecir cómo iba a afectar este cambio a la salud pública. Pero hoy muchos médicos culpan al moderno inodoro por la alta incidencia de varias enfermedades graves.

La frecuencia de enfermedades del intestino (hemorroides, apendicitis, pólipos, colitis ulcerosa, síndrome de intestino irritado, diverticulosis y cáncer de colon) es similar en los sudafricanos blancos y en la población de los países occidentales prósperos. Entre los sudafricanos rurales negros con estilo de vida tradicional, esas enfermedades son muy poco comunes o casi desconocidas.

Revista Israelí de Ciencias Médicas

Baños de tiempos antiguos

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Las fotografías de los baños públicos antiguos tienden a confundir a los occidentales, quienes suponen que se usaban en la posición sentada. Esa impresión se refuerza muchas veces por las poses cómicas de los turistas. Pero en realidad se trata de baños para estar en cuclillas.

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Están elevados, y no son para sentarse, pero debido a que hay una cloaca abierta en la parte inferior, las aperturas en la pared vertical permitían limpiarse con el agua, lo cual se hace desde el frente cuando se está en cuclillas.

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Están elevados, y no son para sentarse, pero debido a que hay una cloaca abierta en la parte inferior, las aperturas en la pared vertical permitían limpiarse con el agua, lo cual se hace desde el frente cuando se está en cuclillas.

Sentarse vs. estar en cuclillas

En abril de 2002, un radiólogo iraní, Dr. Saeed Rad, publicó un estudio para comparar la efectividad de sentarse versus a estar en cuclillas para la evacuación. Una de las conclusiones se refiere a un tipo de hernia conocida como “rectocele”: una protuberancia en la pared frontal del recto que da hacia la vagina.

Treinta personas participaron en el estudio – 21 hombres y 9 mujeres – de edades entre 11 y 75 años. Cada paciente recibió un enema de bario para que la mecánica interna de la evacuación pudiera ser registrada por los rayos X. Se estudió a cada paciente en ambas, la posición sentada y en cuclillas.

Usando esas imágenes, el Dr. Rad midió el ángulo con el que el final del recto se conecta con el canal anal. En este punto de unión el músculo puborrectal crea un doblez para evitar la incontinencia. El Dr. Rad encontró que cuando los sujetos empleaban el inodoro de asiento el ángulo promedio de este doblez era de 92 grados, lo cual los obligaba a ejercer presión. Cuando emplearon inodoros en cuclillas el ángulo se abrió a un promedio de 132 grados. A veces llegó a 180 grados, presentando un camino perfectamente plano.

Usando inodoros en cuclillas, todas las personas reportaron evacuación “completa”. “La relajación puborrectal ocurrió con facilidad, y el enderezamiento del recto y del canal anal se hizo claro, sin dobleces en el recto terminal”.

En la posición sentada “se creó un doblez importante en el recto terminal, predisponiéndolo a la formación del rectocele, y la relajación puborrectal fue incompleta”. Todos los pacientes reportaron que la evacuación se sintió “incompleta” en la posición sentada.

El Dr. Rad también midió la distancia del piso pélvico al perineo. En la posición sentada encontró que el piso pélvico se empujaba significativamente hacia bajo. (Se puede encontrar un análisis detallado de la conexión entre los inodoros de asiento y el prolapso de los órganos pélvicos –rectoceles incluido– en la sección trastornos ginecológicos.)

El Dr. Rad concluyó que el uso del inodoro en cuclillas “es el método más confortable y eficiente para la evacuación intestinal” que el inodoro de asiento.

Comentarios generales

Virtualmente todos los médicos y fisiólogos que se han tomado la molestia de escribir sobre el asunto están de acuerdo en que la postura en cuclillas es la posición más natural y fisiológicamente sólida para la evacuación. Esta es la conclusión del profesor Alexander Kira, del Centro de Estudios del Entorno y la Vivienda de la Universidad de Cornell, quien condujo un estudio de siete años de duración sobre el diseño de los baños modernos. Su libro de 1976, El cuarto de baño, contiene numerosas citas de científicos occidentales que han deplorado el uso del inodoro moderno

La postura ideal [para evacuar] es en cuclillas, con los muslos flexionados sobre el abdomen. De esta forma la capacidad de la cavidad abdominal disminuye grandemente y la presión intra-abdominal aumenta, facilitando la expulsión

Dr. Henry L. Bockus, el autor del libro de texto estándar, "Gastroenterología"

Debemos tener en mente que aunque lo consideremos natural [el uso de los inodoros de asiento], sólo representamos un porcentaje relativamente pequeño de la población mundial, y un porcentaje que —debemos decir— está equivocado en un sentido absoluto al haber dejado a la civilización intervenir en nuestras funciones biológicas

Dr. Alexander Kira cita un artículo en la revista American Anthropologist

El diseño de los inodoros modernos fue creado con un absoluto desacato por la anatomía del cuerpo humano. En el inodoro occidental convencional, se ejerce presión dentro del abdomen al empujar el diafragma hacia bajo en forma tal que empuja todos los órganos del cuerpo, causando que se hundan (prolapso), y creando disfunción de la válvula ileocecal. Los músculos abdominales se dejan por completo sin soporte, como dijimos, y el cuerpo sufre las consecuencias.

Dr. William Welles, quiropráctico, escribió un artículo titulado "El oculto delito del trono de porcelana"

Esos músculos se ejercitan demasiado poco en la persona sedentaria, pero cuando está sentada en el inodoro ordinario, no los podría ejercitar aunque lo quisiera

Dr. Leonard Williams afirma que el inodoro moderno paraliza los músculos abdominales

Conclusiones

Durante 150 años los habitantes del mundo occidental han sido los involuntarios sujetos de un experimento. Por un accidente de la vida fueron forzados a adoptar los inodoros de asiento, mientras que las otras dos terceras partes del mundo (el “grupo de control”) continuó usando la postura en cuclillas natural. Los resultados de este experimento han sido claros e inequívocos. El grupo experimental ha sufrido tasas dramáticamente mayores de trastornos intestinales y urológicos.

Resultados del experimento

Claros e inequívocos, pero mal interpretados por los investigadores

El grupo experimental ha sufrido tasas dramáticamente mayores de trastornos intestinales y urológicos. Las siguientes enfermedades están casi exclusivamente confinadas al mundo occidental: apendicitis, cáncer de colon, trastornos de próstata, diverticulosis, incontinencia de vejiga, hemorroides e inflamación intestinal.

Los médicos occidentales han tratado de atribuir la evidencia epidemiológica solo a la dieta occidental “muy refinada”. Sus intentos han fracasado consistentemente tratando de mostrar que solo la dieta es un factor significativo.

Los sitios Web convencionales que discuten estas enfermedades dicen todos las misma historia:

Esta es una enfermedad del mundo occidental. No sabemos lo que la causa, o por qué el mundo subdesarrollado parece tan extrañamente inmune.

Los investigadores médicos han trabajado diligentemente para resolver estos misterios mortales, pero han avanzado poco. Debido a su hábito de estudiar las enfermedades en forma aislada no vieron una notable coincidencia: muchas diversas enfermedades pélvicas, de los intestinos y de la vejiga —anteriormente raras o desconocidas— de repente se hicieron comunes durante la segunda mitad del Siglo XIX.

Esta sencilla observación los hubiera podido alertar sobre la presencia de un factor común subyacente. Hubiera provocado la pregunta obvia:

¿Qué fue lo que cambió repentinamente en los hábitos diarios de la población?

La respuesta obvia: Abandonaron la postura en cuclillas para las funciones corporales (incluyendo el parto). Para cada enfermedad hemos explicado la relevancia anatómica de este cambio, la misma que se confirma por la ausencia de estos trastornos entre las poblaciones que sí emplean la postura en cuclillas.

Resumen

El trono de porcelana ha causado una enorme cantidad de sufrimiento innecesario y el desperdicio anual de miles de millones de dólares en costos médicos. Claramente, ha llegado ya el momento de reconectar al hombre occidental con sus hábitos naturales y poner fin a este desafortunado experimento.

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